Creo estar segura de una cosa. A todos o casi todos los que pasáis por aquí nos une una gran pasión: comer, cocinar o las dos cosas!! :)
No sé vosotros pero a mí no se me puede “comprar” con ropa, joyas o perfumes… pero si uno se presenta con una buena cena… ahí me has dao ;) De todas formas no soy de las que se gasta grandes fortunas en restaurantes de postín. Os diré más aún, no sé si lo habéis notado que desde hace tiempo he abandonado las espumas, las gelatinas y las recetas complicadas para lanzarme de cabeza a por la cocina tradicional, hecha como dios manda, que nos trasporta a la más tierna infancia… (será la edad… ;)
Pues bueno, todo este rollo para deciros que culinariamente hablando me he dejado llevar por el estómago sin hacer caso a la cartera sólo dos veces en mi vida. Una, de la que estoy muy contenta, es la cena en Sadler, uno de los mejores chefs italianos que tiene un restaurante precioso donde comimos de maravilla y nos trataron como reyes :)
La segunda locura tuvo lugar hace poco y fue más persiguiendo un producto que un chef: el tartufo d’Alba o la trufa blanca de Alba que según los entendidos es de las delicias más deliciosas de este mundo.
Bueno, pues yo seré tonta pero a mí lo que más me gustó de toda la cena fue la panna cotta :)
Tartare, tallarines, huevo con fondue.. todo acompañado de la perla de Alba, un producto difícil de encontrar y cultivar y por el que te hacen pagar un ojo de la cara. En cambio la panna cotta, en su sencillez, fue la panna cotta más rica que en mi vida me había echado a la cara. Obviamente, la señora no quiso revelarme la receta pero he hecho mis pruebas y, jeje, o la he conseguido o algo muy parecido porque señoras y señores esta panna cotta está de muerte!
La he hecho en dos versiones, con chocolate y con caramelo, en vasito o como un flan. Si veis el flan un poco “espachurrao”… bueno, es que es así. Hay está el secreto de su éxito, en que es tan cremosa que se deshace en la boca. Si queréis hacerla para navidad y hacerla un poco más presentable añadid una hoja o dos más de gelatina pero, consejo de amiga ;) os aseguro que no será igual!
La panna cotta no tiene secretos, solo hace falta una nata fresca de calidad, derretir bien la gelatina para que se mezcle bien y un poco de paciencia para que se cuaje.
A disfrutar!
Ingredientes para 6 personas:
1/2 l de nata fresca
100 gr de azúcar
2 hojas de gelatina
1/2 cucharada de harina de arroz
1/2 vaso de leche
- Azúcar para el caramelo o
- 200 gr de chocolate fondente
Preparación:
1 Poner la gelatina en agua fría durante 10 minutos o hasta que esté blanda
2 Calentar la leche. Cuando empiece a hervir retirarla del fuego, unir la harina de arroz y la gelatina bien escurrida y remover hasta su completa disolución.
3 Calentar la nata junto con el azúcar sin que llegue a hervir.
4 Unir la nata con la leche y remover bien.
Para la panna cotta con caramelo:
- Caramelizar unos 6 moldes de flan. Poner una cucharadita de azúcar en cada molde (de acero) y calentarlo directamente sobre la lumbre teniendo cuidado de no quemarnos. Cuando el azúcar se disuelva y comience a ponerse marroncito retirar y dejar enfriar.
- También se puede derretir el azúcar (una cucharadita por molde) en un cazo. Una vez se haga caramelo distribuirlo en los moldes rápidamente ya que el caramelo se seca en seguida.
En cualquier caso hay que tener mucho cuidado con el caramelo porque alcanza temperaturas muy elevadas.
- Rellenar los moldes con la mezcla de nata y leche y dejar reposar en el frigo al menos 3-4 horas y mejor durante toda la noche.
Para la panna cotta con chocolate:
- Rellenar 6 vasitos de cristal con la mezcla de nata y leche y dejar reposar en el frigo al menos 3-4 horas y mejor durante toda la noche
- Derretir el chocolate en el microondas o al baño maría y distribuirlo encima de la panna cotta unos momentos antes de servir.
Descárgate la receta en PDF:
Panna cotta con chocolate o caramelo






