La cocinera
No recuerdo ni una sola vez en la que de pequeña cuando me preguntaban qué quería ser de mayor yo hubiera dicho: ¡cocinera!
Luego pasa el tiempo, una tiene que ir a la universidad y ni siquiera se le pasa por la cabeza dedicarse a lo que más le gusta: la cocina.
De esta manera tan tonta me hice traductora pero todo en la vida tiene un porqué; estudié italiano, también sin saber por qué, y eso me llevó al país donde vivo en este momento, Italia.
¿Y qué tiene la cocina italiana que no tenga la española?
Pues a ver, nada, es diferente y las dos me gustan por igual solo que, no sé si por suerte o por desgracia, consigo siempre sentirme muy en sintonía con los sitios en los que vivo y, del mismo modo que me pasó durante el periodo de Barcelona/Cataluña, después de 3 4 años en Milán he llegado a absorber todo lo que este país tiene que ofrecer, sobre todo por lo que se refiere a la cocina.
¿Diferencias entre la cocina española y la italiana?
La mayor diferencia está en lo que ellos llaman primi, es decir, el primer plato o lo que es lo mismo pasta, arroz y cereales. La cocina italiana sólo con la pasta nos abre un universo culinario inimaginable que no quiere decir que la española no pero quitando este ingrediente esencial digamos que el resto, al menos por lo que ha sido mi experiencia hasta ahora, es bastante similar. Los productos y platos de una cocina los podemos encontrar en la otra con variantes regionales de ingredientes, formas de preparación, etc. y por supuesto con diferentes nombres.
Entonces, ¿con cual me quedo?
Ni con una ni con la otra. Cada cual tiene lo suyo y por qué decantarse por una cuando las dos son perfectas!
¿Qué otras cocinas me gustan?
Pues de todo un poco. Algunas veces hago mis pinitos con la cocina japonesa, tailandesa, griega, marroquí, india… aunque soy consciente que las cocinas que llegan a nosotros a través de los libros no suelen ser reales.
¿Ingredientes y tipo de cocción preferidos?
Verduras, pescado, marisco (no todo), lácteos, pasta y arroz. Fruta la justa y necesaria y carne casi nunca, sobre todo la roja porque no me hace mucho tilín.
Me encanta la cocina a crudo pero también el horno y la cocina al vapor. Y me gusta también un montón jugar al quimicefa con mis espumas, aires y gelatinas. En esto aún estoy muy verde por lo que prefiero no exagerar.
¿Y la fotografía que lugar ocupa?
Pues hasta hace poco no ocupaba ningún lugar más por problemas técnicos que otra cosa porque la fotografía culinaria me ha gustado siempre pero hasta ahora no sabía mucho de fotografía. Luego, poco a poco, con paciencia, muchas horas delante del ordenador y otras muchas detrás de la cámara he aprendido unas cuantas técnicas y me he enganchado irremediablemente.
Pero bueno, el aprendizaje no acaba aquí… en realidad yo diría que no acaba nunca.




