Limpiando gambas
Empezamos una nueva sección como bien me sugería
Este blog esta abierto a todo. En él pongo mis recetas porque pretendo que sea una ventana abierta a la cocina que se hace en mi casa, algunas veces os parecerá demasiado elaborada para el tiempo que hoy en día tenemos a nuestra disposición pero es que su mismo nombre lo indica: amiloquemegustaescocinar y me pasaría las horas enteras.
De todos modos la “cocina a fuego lento” no es la única que me interesa y sobre todo no es la única que puedo hacer cuando llego a casa cada dia del trabajo a las 8-9 de la noche. Intento ir poniendo recetas de todas las clases y desde ahora también algunos consejillos para los que no tienen mucha práctica pero no por eso renuncian a meter las manos en la masa.
Las gambas ha sido uno de mis últimos descubrimientos… y digo últimos porque yo antes del 2007 no las comía o al menos no las cocinaba. No sé cuantas veces mi madre me habrá oído quejarme del olor que dejaban las gambas cuando hacía caldo o cualquier otra cosa. Y la famosa escena de la cena de navidad cuando todos se chupaban los dedos comiendo una gamba tras otra y yo les miraba con cara de bicho raro… Ahora entiendo por qué aunque no sabría decir el motivo que me ha hecho apreciarlas… será la edad que además de arrugas nos da sabiduría ;)
Empezar a limpiar las gambas quitándoles la cabeza para pasar después a 'pelarlas' abriendo el caparazón desde las patas. Quitar la cola con cuidado para no romper el cuerpo.
Con la ayuda de un cuchillo de punta bien afilada abrir el dorsal.
para después, ayudándonos de la punta, extraer el intestino. Cuanto más frescas sean las gambas más fácilmente saldrá!
Bueno, las fotos son bastantes explicativas… no sabría qué más decir. He cogido estos gambones porque al pasar por la pescadería del Alcampo me miraban y me llamaban por mi nombre, creo que alguna de ellas me estaba incluso silbando…
Y nada más, sólo decir que los restos de las gambas no se tiran!!! Con las cabezas, las ‘cascarillas’, un trozo de apio, una hoja de laurel, una zanahoria y una cebolla podemos hacer un buen caldo que podremos usar directamente o congelar y usar otro día para hacer paellas, risottos, pasta o cualquier cosa que se nos pase por la cabeza.





















